Hace cientos de años atrás en un pueblo sombrío y desconocido habitaban detrás de un cementerio abandonado ,una pareja de brujos de mediana edad que habían encontrado el amor, pero este amor no era normal, era un amor espeluznante y frió, ya que ellos enterraban a sus hijos cuando cumplían los 8 años, porque consideraban que ya eran mayores, y que ya habían vivido demasiado, sus hijos convencidos y a la ves decepcionados se tiraban a las tumbas cavadas por sus padres y des pues de una seria aterradora de rituales, sus padres los tapaban vivos mientras sus hermanos menores observaban todo. Después de lo sucedido, su malvada madre tejía con una aguja hecha con un trozo de hueso de cabra, tejía un sombrero y lo colocaba sobre la tumba de su hijo, pensando que algún día el alma de su hijo reencarnaría en ese sombrero, para al fin cuando el algún momento ese sombrero sea tocado por un humano vivo, el pudiera alfil apoderarse de esa persona y poder reencarnar. Pero un día ella, acuerdo a su larga edad, no pudo tener mas hijos, acabándoseles sus tradiciones horribles, entonces volvieron a quedarse esos dos ancianos solos otra vez.
Pero al fin, una noche de tormenta, el finalmente falleció. Ella, con en corazón en pedazos lo enterró. Pocos meses después, ya sin razones para vivir se arranco su corazón con un aquel cuchillo que utilizaban para sacrificar animales en aquellos rituales y con su ultimo aliento coloco su corazón dentro del sombrero sobre la tumba de su esposo y callo ya sin vida en una tumba que ella misma había cavado justo al lado de la de su esposo, y con la esperanza de que un día su amor volvería a buscar su corazón destruido que el esa fría noche había abandonado.
Hoy en día sus tumbas ya fueron abiertas, no había cadáver ni había corazón…solo había un sombrero con una oscura y roja mancha en su interior.
Gabriel O. Monzón
jueves, 7 de enero de 2010
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario